Si de cuidar el cerebro se trata, mejor beber agua. Nuestro cerebro agradece (necesita) gimnasia mental, pero también hidratación. Hidratarnos con agua mejora nuestro rendimiento cognitivo.
Un descenso de tan sólo un 2% de agua en nuestro cuerpo, puede causar pérdida momentánea de memoria y disminución significativa de la atención.
Los primeros síntomas que delatan la escasez de agua en el organismo aparecen en forma de boca seca, cansancio, dolor de cabeza, dificultades de concentración, malestar general, calambres musculares, taquicardia o mareo, desorientación y en los casos más graves alucinaciones. Para evitarlo, los expertos recomiendan beber cada poco tiempo, sin esperar a tener sed, porque cuando esta respuesta fisiológica nos asalta ya tenemos un cierto grado de deshidratación.

En concreto la materia gris, formada por los cuerpos de las neuronas, disminuye, en especial el núcleo caudado y en el cerebelo. Esta última estructura controla la coordinación de los movimientos, entre otras funciones, lo que podría explicar las repercusiones de la falta de agua en la coordinación motora. A medida que estás estructuras retroceden, por la pérdida del agua del interior de las células, los ventrículos del cerebro -cavidades rellenas de líquido cefalorraquídeo- se expanden.
Por todo ello, en situaciones en las que se necesita un esfuerzo mental intenso y en las que se requiere un alto nivel de concentración, se recomienda beber agua frecuentemente pues, si no se mantiene una buena hidratación, el rendimiento se verá mermado.

Siete consejos para mantener una correcta hidratación

• No esperar a tener sed para beber agua, ya que tener sed es un síntoma de que podemos empezar a deshidratarnos.
• Es importante beber 8 vasos de agua (1 en cada comida y los demás repartidos durante el resto del día) para reponer las pérdidas de agua del cuerpo, sobre todo si estamos expuestos a altas temperaturas.
• Hay que beber agua antes, durante y después de realizar cualquier deporte.
• Es recomendable beber agua antes de salir de casa, sobre todo en las horas de mayor calor.
• Es aconsejable llevar una botella de agua mineral al salir a la calle, así podremos hidratarnos en cualquier momento y lugar.
• Si hay niños o ancianos a nuestro cargo, es bueno ofrecerles agua a menudo, ya que no siempre saben alertarnos cuando sienten sed y son los principales grupos de riesgo expuestos a la deshidratación.
• Para mujeres embarazadas o en época de lactancia, se recomienda beber 3 litros de agua cada día.

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